Fomentar la autoestima en niños va más allá del elogio vacío: implica centrarse en la autonomía y en el desarrollo de competencias reales. La conexión con el entorno natural y el acompañamiento psicopedagógico se consolidan como pilares para lograr esta meta.
La autoestima en la infancia es una construcción diaria que se debe trabajar mediante interacciones, retos superados y el entorno. Hoy en día, encontramos varias estrategias eficaces para fomentar la confianza en niños en un mundo cada vez más competitivo y con mayor número de estímulos.
El primer reto: la identidad propia
El principal obstáculo es la tendencia a la gratificación instantánea, es decir, que cada vez que realicen algo, se les felicite por ello. En edades tempranas, si un niño solo recibe refuerzo cuando «lo hace bien«, desarrolla una autoestima condicional o contingente. Esto significa que su valor personal varía según el resultado de la crítica (que puede ser buena o mala) y aumenta los niveles de cortisol (estrés). Según The Praise Paradox (Universidad de Amsterdam), la confianza real se construye permitiendo que los niños dominen habilidades por sí mismos. Un niño que no confía en sus capacidades tiende a evitar los desafíos.
Es importante que entiendan que son válidos más allá de lo que los demás proyectan en ellos y en sus resultados. Crear esa identidad propia, en la que conocen sus habilidades, desarrollan libres su personalidad o tienen permitido equivocarse, les ayuda a generar mayor confianza en sí mismos.
Hay modelos educativos internacionales, como el Bachillerato Internacional (IB), que proponen un cambio en cómo se plantean las estructuras. En lugar de ser receptores pasivos, los alumnos son protagonistas. Esta libertad creativa permite que el niño vea el impacto real de sus decisiones. Cuando un alumno comprende que su trabajo tiene un resultado tangible, su autoestima deja de depender de una nota para basarse en su propia competencia.
Acompaña a los niños en su proceso
Para trasladar este enfoque al hogar, hay dinámicas sencillas que se pueden implementar en el día a día. Sobre todo, sucede con los juegos, ya que les permiten verlo desde un lugar de “no competitividad”, por ejemplo, con la música o el arte: dejar que se expresen, que encuentren su identidad mediante el arte.
Por otro lado, el concepto de Growth Mindset propone añadir siempre la palabra «todavía» cuando el niño se frustra por no lograr algo. En el caso de que se le quiera dar mayor responsabilidad en las tareas domésticas, por ejemplo, envía un mensaje de confianza: «eres una parte necesaria del grupo». Como recurso extra, hay listas de libros recomendados para tratar de ayudar a construir una autoestima fuerte y la importancia del acompañamiento en diferentes etapas.
En Casvi International American School la autoestima en la infancia se trabaja de forma sistémica. Los alumnos desarrollan sus propios proyectos, con supervisión de profesores, lo que les ayuda a descubrir qué les gusta y cómo van a expresarlo.
La internacionalidad del campus exige que el alumno desarrolle una mentalidad abierta, aprendiendo a valorar su propia identidad. Para asegurar este desarrollo emocional, el colegio cuenta con un Departamento de Orientación propio, que da soporte a los alumnos y ofrece pequeños talleres para ellos. Un niño que se siente seguro de quién es construirá una mejor autoestima en las etapas educativas y personales venideras.